Por qué no nos podemos hacer cosquillas a nosotros mismos

¿Por qué no nos podemos hacer cosquillas a nosotros mismos?

Nunca te has preguntado ¿por qué hacerte cosquillas a ti mismo no te causa el mismo efecto que cuando te las hace otra persona? Todo eso tiene una explicación científica y hoy en este artículo te vamos a explicar qué es lo que sucede.

Función de las cosquillas en nuestro cuerpo y porque no nos las debemos de hacer

  • Es normal que existan personas que tengan más cosquillas en su cuerpo que otras, y casi ninguno puede hacerse cosquillas asimismo, ya que eso se relaciona con la forma en que vemos y percibimos los movimientos.
  • Si intentáramos realizarnos cosquillas a nosotros mismos, el sistema motor de nuestro cuerpo crea una copia eferente, lo que permite que este se anteceda a las consecuencias sensoriales del movimiento. Al prevenir que vamos a hacernos cosquillas en la axila, por ejemplo, ya la experiencia no es tan intensa como si lo hiciera otra persona.
  • Las cosquillas son una cuestión de control, por lo que cuantas tratas de hacértelas tú por ti solo, sabes que mantienes el control de la situación y el efecto de estas no será el mismo.

 

  • Sin embargo, si existen dos grupos de personas que pueden hacerse cosquillas y estas son personas sin necesidad de demora temporal (esquizofrénicos), ya que ellos sienten que no son ellos quienes las están haciendo, o que es alguna fuerza extraña que se las genera.
  • Por más divertido que pudiera resultar hacernos cosquillas, no podemos hacerlo, ya que nuestro cerebro sufre de adaptaciones para optimizar la forma en que entendemos todo lo que nos rodea y cómo nos relacionamos con esto, por lo que somos capaces de distinguir cuando una experiencia en específico es producto de un de una fuerza externa o de nosotros mismos.

Teniendo en cuenta que no es posible hacernos cosquillas a nosotros mismos, es importante que conozcas cuáles son las funciones que estas cumplen en nuestro cuerpo:

  • Una de las teorías que existe, es que podemos proteger aquellas zonas que son frágiles en nuestro cuerpo con las cosquillas. Un ejemplo de ello podría ser las axilas o el cuello, ya que la reacción que tenemos ante un toque de otra persona es inmediata.
  • Además, psicológicamente hablando, se dice que las cosquillas son una forma de unir socialmente a los amigos, a la familia y la pareja, porque no existe persona que se pueda resistir a una sesión de cosquillas con los niños para que se rían, y que forma parte de la primera manera de comunicarnos con estos si recién los conocemos.
  • En el caso de los bebés, estos comienzan a sentir cosquillas a partir de los 4 meses de edad, lo cual lo hacen con carcajadas que resultan ser una forma muy agradable de expresarse, además de formar un vínculo entre los padres y sus hijos, haciendo que su lazo sentimental sea más fuerte.

Tipos de cosquillas

Desde que los científicos comenzaron a investigar las cosquillas, identificaron que existen dos tipos de estas, que son knismesis y la gargalesis.

Knismesis

  • Este tipo de cosquillas son las que se relacionan con más intensidad, pudiendo tornarse desagradable para la persona por tal motivo.
  • Normalmente se hace solo por un roce leve de una parte de nuestro cuerpo u otro objeto con la piel, como por ejemplo, el roce de una pluma con nuestro cuerpo.
  • Estas no nos causan risa, realmente lo que llegan es a causar incomodidad en la persona, por lo que prefieren alejarlas de ellos.
  • Sin embargo, los científicos señalan que este tipo de cosquillas es muy importante, ya que ayuda a las personas tener una especie de recuerdo evolutivo, que tiene como finalidad alertarnos ante un peligro inminente, como cuando un insecto nos camina por el cuerpo y que debemos evitar.

Gargalesis

  • Este es el otro tipo de cosquillas, que es el que conocemos que nos causa una sensación agradable en nuestro organismo y que respondemos con carcajadas y hasta llanto en ocasiones.
  • La gargalesis se caracteriza porque crea cierta presión elevada en distintas zonas del cuerpo, lo que provoca una risa casi incontrolable.
  • Con este tipo de risa es que se llegan a formar los vínculos afectivos, sociales, con los que podemos denotar qué grado de confianza tienen las personas entre sí, ya que permitir que alguien te haga cosquillas, implica un grado de confianza elevado.

Como pudimos ver, no es posible hacernos cosquillas por sí solos, ya que estas no nos crean el mismo efecto que cuando nos las hacen otras personas, pero al recibirlas, estas pueden resultar beneficiosas para nosotros, ya que nos permiten extender nuestros vínculos sociales con familiares y amigos.

Por más que intentemos hacerlo, vamos a fracasar en el intento, porque de antemano le estaremos avisando a nuestro cerebro la actividad que vamos a realizar, por lo que este preparará una respuesta oportuna en nuestro organismo.

Lejos de lo que cualquiera pueda decir, es un hecho que no es posible que una persona se auto complazca con cosquillas, así que no queda más nada que disfrutar de esos pequeños placeres cuando un amigo o nuestros familiares, nos hacen cosquillas o nosotros a ellos.

¡Esperamos que te haya gustado el artículo donde te explicamos por qué no nos podemos hacer cosquillas a nosotros mismo!, por más de que resultaría bastante interesante hacerlo.

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